El cuidado de salud no debería terminar en esposas

¿Sabías?

Carolina del Sur criminaliza la pérdida de embarazos y los abortos a una de las tasas más altas del país. Los que se oponen al aborto en nuestro estado han dejado claro que no van a parar hasta que prohíban todos los abortos. Esto incluye amenazas de arrestos y penas de carcel a las personas que buscan atención del aborto, así como a sus seres queridos, médicos y enfermeras que las ayudan. Nos están mostrando su verdadera agenda: castigar a quienes buscan el aborto y a los que los ayudan, en un cruel esfuerzo por controlarnos y robarnos la libertad de tomar decisiones sobre nuestros cuerpos, vidas y futuros.

Las personas que buscan atención del aborto deben ser atendidas con amor y compasión, no con juicios y castigos. WREN cree firmemente que nadie debe ser acusado de un crimen por sufrir una pérdida o hacerse un aborto, o por ayudar a alguien a recibir la atención que necesita.

El hacer del aborto un delito perjudica sobre todo a las personas negras y morenas, a los inmigrantes, a quienes viven con bajos ingresos y a otras comunidades históricamente marginadas. Nuestro sistema de salud ya hace dificil que las personas de color reciban la atención que necesitan, mientras que nuestro sistema judicial las ataca de forma desproporcionada. Es nuestro derecho fundamental controlar las decisiones que tomamos respecto a nuestra salud. Las personas, y no los legisladores, son quienes deben controlar esas decisiones.

Nadie debería ser obligado a continuar con un embarazo si no lo desea. Nuestra lucha va más allá del aborto: se trata de la autonomía corporal. Se trata de nuestra salud, dignidad y libertad.

Prohibir el aborto y convertirlo en un delito representa una amenaza a nuestra salud, nuestras familias y nuestras comunidades. Estamos luchando contra estos ataques tan dañinos.

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